Visualizar

“En la lucha contra la realidad, el hombre tiene solo un arma: la imaginación”. Théophile Gautier

VisualizarSegún el diccionario Visualizar significa: “Imaginar con rasgos visibles algo que no está a la vista”. Es algo inherente a todos los seres humanos. Nacimos con ese don, siendo en nuestros primero años una actividad muy activa. Basta recordar cuando nos preguntaban que queríamos ser cuando grandes. Había miles de respuestas.

Mientras crecíamos, el medio ambiente nos programó, nos domesticó para pensar como las masas. Al pensar diferente fuimos tildados como personas extrañas, no encajábamos y siendo centro de burlas. Éramos ridículos. Siendo adultos, compartir nuestros sueños es una odisea por el temor a ser censurados, especialmente por los más cercanos. En otras palabras, “soñar” es una pérdida de tiempo. Que gran error.

Sin embargo, la realidad es otra. Sin sueños la vida se vuelve sombría. El hábito de visualizar se fortalece si entrenamos y practicamos. Pero sobre todo, si creemos en nuestras capacidades, si creemos en nosotros. Es una práctica que se obtiene a través de la relajación física, mental, emocional y espiritual. Utiliza herramientas como la meditación, el yoga, y la oración, que se complementan. No son excluyentes. Es llegar a conectar con los estados Alfa de que hablan los científicos de la mente, donde casi que se apaga la parte racional del cerebro, para dar cabida a la imaginación, al inconsciente.

Todos soñamos permanentemente, sin excepción. Visualizamos un mejor estado de salud, un cuerpo más atlético, realizar los viajes que queremos; mejorar nuestra relación de pareja, al igual que con nuestros familiares (padres, hijos, hermanos); desempeñar un mejor trabajo, incrementar nuestros ingresos, disfrutar de una mejor calidad de vida, obtener un ascenso laboral, montar un negocio, tener amigos de calidad, vivir en un mejor barrio, tener excelentes vecinos, fortalecernos intelectualmente; al igual que tomar buenas decisiones en la política, la religión, la espiritualidad y la misión de servir a los demás.

Con el agite de la vida moderna, es necesario hacer pausas para “estar nosotros mismos”. Consentirnos y tomar conciencia de que “somos la persona más importante”. Debemos asumir ese papel, esa responsabilidad. No es nuestra pareja, nuestros padres o nuestros hijos, hermanos o jefes. No podemos dar lo que no tenemos. Se necesita soñar más. Crear más fantasías, simular. Creer que es posible. Muchos sueños se harán realidad, así los detractores o saboteadores nos digan que: “seamos realistas”.

Cuando tengas un sueño noble pregúntate: ¿Trabajaré por el o morirá en mi mente? Como siempre: tú eliges, nadie más lo hará.

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Aldo Alexander Castillo

Inversionista y Conferencista en Finanzas Personales

Economista – Especialista en Finanzas – Diplomado en PNL

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Comentarios

Visualizar — 4 comentarios

  1. Que interesante revisar hoy en dia ese espacio fe soñar que era razon de mofa entre nuestros antepasados.

    Nunca es tarde para retonar y potencializar la vida.

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