Un sueño: libertad

“Si no estás preparado para morir por ella, saca la palabra “libertad” de tu vocabulario. Malcolm X.

Un sueño LibertadLa palabra libertad suscita muchas opiniones. Según el diccionario la define como: Facultad y derecho de las personas para elegir de manera responsable su propia forma de actuar dentro de una sociedad”. En sí, es la capacidad de elegir, libre albedrío, voluntad.

Existen muchas áreas donde se habla de libertad y el ser humano la busca ansiosamente. Libertad de pensamiento, intelectual, religiosa, económica, financiera, monetaria, matrimonial, de pareja, política, laboral, empresarial, etc. Casi que en la mayoría de interacciones del ser humano se reclaman. Esa capacidad y necesidad para poder decidir lo que queremos. Con autonomía, sin restricciones.

Una vez identificamos y expresamos nuestros más profundos deseos de libertad nos damos cuenta que somos prisioneros”. Somos cautivos de nuestras creencias, hábitos, adicciones, al exceso al trabajo, obligaciones, recibir órdenes del qué hacer por parte de padres, hermanos, maestros, predicadores, superiores, jefes, hermanos, gobernantes, gurús, expertos, etc. Un cúmulo de “recomendaciones” que debemos ponerle atención y acatar, para ser considerados “buenas personas”.

Algo muy parecido a lo escrito por Erich Fromm, el psicólogo alemán en su libro: El Miedo a la Libertad. “La lucha por la libertad está llena de obstáculos a lo largo de la historia, pero se convirtió en probable que el hombre pudiera gobernarse por sí mismo, pensar y sentir como le pareciera, y tomar sus propias decisiones”. Es claro, tomar sus propias decisiones, y la libertad el más valioso activo.

Ser libre es una gran responsabilidad por la que realmente pocos son libres en los aspectos más relevantes de la vida. Dado que los sistemas han creado paradigmas donde la libertad es un miedo, una amenaza, por lo que muchos esclavos y victimas terminaron o terminan admirando a sus victimarios o verdugos, a lo que se refiere Fromm. Una verdadera paradoja.

Vivir el sueño de libertad es una gran responsabilidad. Debería ser enseñada a hombres y mujeres en las familias, en el hogar, en la academia, en épocas tempranas. Enfocada la libertad hacia la autosuficiencia, hacia la responsabilidad de depender de nosotros mismos. A ser lo menos dependientes posible de algo o de alguien, especialmente de la pareja, hijos, padres, esposos, esposas, empresas, organizaciones, pensión, gobiernos, etc. Si reflexionamos seriamente, vamos a tomar conciencia y acciones que nos llevarán a una vida más digna, tranquila y feliz.

El ansia de libertad va atada nuestros sueños, a su tamaño. Si son grandes, requerirán esfuerzos mayúsculos, si son pequeños, probablemente no mucho. Si hemos soñado con algo que nos apasiona y queremos hacerlo, pero hay factores que nos detienen, no somos libres. Tenemos que identificar a que debemos enfrentarnos y renunciar si es necesario para conquistar nuestros sueños. Sin duda, habrá muchas cosas que debemos dejar atrás. Muchos lo hicieron y obtuvieron lo que anhelaban, incluso a costa de su propia vida. Su lema era “vencer o morir”. No tenían plan B, C o D.

Finalmente, para reflexionar: ¿Somos realmente libres? ¿Si no lo somos, que debemos hacer? ¿Pensamos continuamente en una duradera y sólida autosuficiencia? ¿Estaríamos dispuestos a morir por nuestros más grandes sueños? ¿Si tuvieras todo el dinero del mundo a que te dedicarías?

 

Aldo Alexander Castillo

Inversionista y Conferencista en Finanzas Personales

Economista – Especialista en Finanzas – Diplomado en PNL

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