¿Somos un producto?

“Si no eres una marca, serás una mercancía”. Philip Kotler.

Somos un productoSegún Philip Kotler, experto en mercadotecnia afirma que “un producto es una opción elegible, viable y repetible que la oferta pone a disposición de la demanda, para satisfacer una necesidad o atender un deseo a través de su uso o consumo“. Tal afirmación nos hace reflexionar si los humanos como tal lo somos. Muchos expertos afirman que continuamente nos estamos vendiendo.

Tenemos que vender ideas, productos, servicios, promesas, sueños, proyectos, ideales, imagen, habilidades, etc. En nuestra familia, el trabajo, la escuela, el entorno social. Siempre estamos expuestos al escrutinio de los demandantes, aquellos compradores que se interesan por lo que ofrecemos. Como tal, somos una identidad, con características que nos diferencian y que forman una imagen en los demás.

En el campo laboral y profesional, cuando somos adultos o terminamos una carrera, sí que somos un producto listo para ir al mercado de trabajo, somos parte de la oferta. Y como en todo mercado existe la oferta y demanda. Ese nuevo producto debe reunir las características que le sean atractivas a los compradores, es decir a los empleadores. Si hay demasiada oferta y baja calidad, los precios tenderán a bajar, es decir los salarios.

Además, como producto, no solo debemos estar preparados frente a la competencia de más profesionales graduados. En un mundo globalizado, hoy se compite con personas de cualquier lugar del mundo; también contra la automatización, la robótica y la inteligencia artificial. Sólo para mencionar, recientemente la multinacional Foxconn espera comprar un millón de robots para reemplazar tres millones de empleados en Taiwan. O sea, ¿el producto humano y los oferentes en el mercado laboral se han vuelto obsoletos, costosos, o no reúnen los conocimientos, habilidades y competencias necesarias que se requieren? Una pregunta de profunda reflexión para todos.

Quizá debamos repensar y generar nuevas estrategias y tácticas para nuestra vida laboral y profesional. Es decir, “como poder vendernos mejor”. En el libro Los Fuera de Serie, se menciona que un estudiante (o cualquier persona) para obtener un buen empleo debe estar sobrado de conexiones (familiares y personales), o de capacidad, o de personalidad. Si tiene una, podría conseguir un trabajo, si tiene dos podrá elegir varios empleos, y si tiene las tres, podrá ir casi a donde quiera. He ahí la importancia de diferentes herramientas para poner un buen producto en el mercado. Es decir, nosotros.

Como producto deberíamos buscar la excelencia, la calidad total. Ese sería el ideal, la meta, la misión. Se hace necesario preguntarnos: ¿Por qué deberían contratarme y no a la competencia? ¿Qué me diferencia de los demás? ¿Qué valor agregado genero a quien me paga? ¿Cuál es ese plus que me hace más valioso? ¿Estoy dispuesto a convertirme en un producto de mayor valor, o más barato?

Preguntas como estas, nos hacen más reflexivos y mejores como productos. También mejores seres humanos.

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Aldo Alexander Castillo

Inversionista y Conferencista en Finanzas Personales

Economista – Especialista en Finanzas – Diplomado en PNL

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