¿Quién se ha llevado mi dinero?

“El hombre que sabe gastar y ahorrar es el más feliz, porque disfruta de ambas cosas”. Samuel Johnson

Proteger nuestro dineroUno de los mayores retos a que nos enfrentamos los ciudadanos es la protección permanente del dinero que ganamos con bastante esfuerzo, y en mayor medida, el que proviene de nuestro trabajo. La cantidad de “depredadores” que nos ataca es muy variada. Trátese de gastos innecesarios, ofertas comerciales, bancarias, prestamistas, gangas, impuestos, y uno invisible: la “Inflación”. Cada día está presente en nuestras vidas. Nos afecta mucho. Carcome nuestras finanzas. Es silenciosa, no hace ruido. Nos empobrece lentamente si la ignoramos.

Cada mes las entidades responsables en el mundo publican esta cifra. Es un indicador muy importante de comparación a nivel internacional. En el caso de Colombia, a noviembre del presente año, en los últimos doce meses se ubica en 6,39%. Es la cifra más alta desde 2008 cuando fue de 7,73%. Eso significa que algo que costaba $100 hace un año, hoy cuesta $106.39. Es lo que comúnmente se llama “carestía.

Esta subida de precios se presenta para un grupo de bienes o servicios denominada “canasta”, compuesta por: alimentos, vivienda, diversión, vestuario, educación, transporte, salud, etc. Ninguno de nosotros estamos exentos. A todos nos afecta. A quienes más golpea son a la clase media y clase pobre, pues estas dependen de los ingresos laborales, los cuales son generalmente consumidos en su totalidad, donde no existe mayor oportunidad para ahorrar, y mucho menos invertir.

Una de las causas según la literatura es la cantidad de dinero que circula en la economía. Al estar inundada de liquidez, es muy fácil comprar, gastar y presionar los precios hacia arriba. Una especie de bonanza, el culto por el consumo. Adicionalmente, las tasas de interés son bajas, los bancos prestan con mucha facilidad, amplían cupos de crédito y tarjetas continuamente. Los gobiernos y empresas incrementan sus deudas sustancialmente. Las familias igualmente, compran a crédito con grandes facilidades de pago a varios años y con “cómodas” cuotas . Incluso, se difieren mercados a doce meses y más.

El mundo económico es cíclico, cambiante y dinámico. Además está afectado por factores externos a diario. Cuando la inflación es alta, una herramienta efectiva es elevar la tasa de interés por parte del Banco Central (Banco de la República, Reserva Federal). Quien imprime la moneda. Esta medida hace que se traslade a las compras y al crédito, elevándose su costo. Además, se disminuye la liquidez. El efecto se verá en muchos rubros como el salario mínimo, el empleo, la vivienda atada la inflación, las pensiones, la competividad internacional, los precios de algunos activos financieros y muchos más.

Por ejemplo, si la inflación de 2015 cierra en 7,0% y si usted deja $1.000 debajo del colchón, lo que hoy compra, en 11 años le costará $2.105. Es decir, su dinero ha perdido el poder de compra completamente. Debe agregar $1.105 adicionales para comprar lo mismo.

Soluciones hay muchas. Aumentar nuestro lenguaje financiero. Desarrollar habilidades, educación e inteligencia financiera. Conocer técnicas para la eficiente administración de nuestro dinero. Algo que muy poco se enseña en la educación tradicional en colegios y universidades.

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Aldo Alexander Castillo

Inversionista y Conferencista en Finanzas Personales

Economista – Especialista en Finanzas – Diplomado en PNL

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