Maestros y alumnos

“El verdadero discípulo es el que supera al maestro”. Aristóteles                                   

Maestros y alumnosCasi todos los seres humanos en alguna etapa de nuestra vida hemos llegado a ser discípulos y maestros. Desde el inicio de nuestra existencia, en el hogar, la escuela, el colegio, la universidad, el trabajo, etc., hemos recibido orientación; también hemos sido instructores para muchos. Algunas personas han influenciado más que otras. Unos han sido maestros impactantes que recordaremos toda la vida, otros no. Algo completamente normal. Con muchos de ellos estaremos largamente agradecidos. Simplemente, la vida no los puso en nuestro camino. Por alguna buena razón.

Así, todos sin excepción, creo, deseamos una vida y un mundo mejor. Estamos sedientos de esa búsqueda constante por superarnos y ser mejores cada día. Es innato a nuestra condición humana. Para ello, desarrollamos una serie de conocimientos y habilidades que debemos poner en práctica para lograrlo. No es una tarea sencilla, pues se requiere de ciertas estrategias. Tener un foco (que queremos), afinar nuestro pensamiento (visualizar), concentrarnos (no distraernos de tanto ruido), tener serenidad (calma), y finalmente, tener fuerza de voluntad (tomar acción). Pensar, planear, visualizar, imaginar sin actuar, no sirve para nada.

Muchos de nuestros sueños materializados no son producto único de nuestro esfuerzo. Siempre ha sido gracias al apoyo y decisiones de otras personas. Ello ha sido y será producto de nuestras buenas relaciones con los demás. Como lo dice Tal Ben Shahar, quien fuera profesor de Psicología Positiva en Harvard: “Las relaciones son el indicador número uno de la felicidad. Relaciones cara a cara, no virtuales, que sean intimas, profundas”. Allí donde se intercambian infinidades de experiencias, pensamiento, sentimientos, sueños, esperanzas.

Permanentemente nos llegan ideas brillantes sueños, proyectos. Pero cuidado. Antes de ventilarlas, lanzarlas o evocarlas, debemos ser cuidadosos con quién compartirlas. De ello dependerá que vivan o mueran. Millones de sueños mueren a diario por imprudencia.

Si damos con personas negativas o toxicas, ya sabemos el resultado. Nos dirán que somos soñadores, ilusos, hasta locos. Que debemos ser aterrizados, realistas y miles de excusas. Ellas no tienen los frutos ni resultados. Sin embargo, las consultamos y lo peor, les creemos. Grave error. La culpa no es de ellas, es nuestra.

Por otro lado, están los mentores. Personas positivas, con logros reales, tangibles. No son teóricos o académicos. Sus resultados lo confirman, lo han logrado en la vida real. Además de escuchar, son pacientes, tienen buena actitud. Son realistas, pero prácticos, por su experiencia. Son excelentes en conectarse, tender puentes, redes, sin ningún estigma. Conocen claramente de su misión El servir, el empoderar, el liderar, el lograr que otros alcancen sus sueños. Saben que entre más sirvan, más den, más recibirán. Es una ley simple, la ley de compensación.

La próxima vez que tengas una idea brillante: ¿A quién esperas consultar? Espero no sea al compañero de pupitre, clase, cubículo, juego o de farra. Espero que te arriesgues y lo hagas con un mentor consagrado e idóneo.

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Aldo Alexander Castillo

Inversionista y Conferencista en Finanzas Personales

Economista – Especialista en Finanzas – Diplomado en PNL

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