Los pensamientos son semillas

“Todo pensamiento es una semilla. Si plantas semillas podridas, no cuentes con recoger manzanas deliciosas”. Bill Meyer.

Pensamientos son semillasEl ser humano es el único ser vivo que tiene por naturaleza el poder razonar, pensar, discernir, analizar e interpretar los diferentes fenómenos que ocurren en el universo. Es un gran privilegio y una gran ventaja poder utilizar al máximo las facultades intelectuales de que se vale el hombre, a diferencia de otras especies. No en vano, han resultado estas ventajas utilizadas al máximo como lo fueron en la vida del físico teórico Stephen Hawking, quien falleció la semana pasada.

Incansablemente se ha repetido como el hombre se convierte en lo que piensa continuamente. No es un mito, ni una falacia, o frase de cajón. Según los expertos de la mente, cada pensamiento es una semilla que se siembra, echa raíz, crece, y produce frutos dulces o amargos, dependiendo del cuidado y atención que se le dé.

Es así entonces como nuestra mente se convierte en un jardín. La responsabilidad de cada jardinero opera de forma autónoma para permitir que haya un jardín florecido, colorido, cultivado; o, por el contrario, descuidado, desaliñado y lleno de malezas. No hay oportunidad de sustituir al jardinero. La persona no puede delegar o contratar a otro para que le vigile o cultive el jardín de su mente. Por fortuna. Es una obligación irrenunciable.

También se afirma que “lo que somos hoy es el producto de nuestros pensamientos”. Así, nuestra profesión, estado civil, ocupación laboral, amistades, visión del futuro, la ciudad donde vivimos, color político, etc., se han originado en nuestros pensamientos del pasado. Es el resultado de los procesos del pensamiento y un presente que no podemos cambiar. Lo que sí es novedoso es que nuestro futuro depende de nuestros pensamientos actuales. Lo podemos modificar y planear. Cómo nos veremos en cinco, diez, veinte años o más, depende de nuestra forma de pensar hoy, de cómo nos visualicemos.

Generalmente, pensamientos desordenados, acompañados de hábitos desordenados conducirán sin duda a resultados de fracaso y frustración. Es como una ley. No hay excepciones. No en vano, la repetición de estos hábitos, comportamientos o conductas, conducirán a tristes resultados como el crimen, la drogadicción, los vicios, la mendicidad, el alcoholismo, la pereza, la frustración, la soledad, la depresión, el estrés, las relaciones tormentosas, los divorcios, entre otros. Todos conocemos historias por montón.

Pero esto no sucede de un momento a otro. Se ha incubado en la mente. Ha tenido un largo kilometraje. Ha recorrido un largo trecho. No es la casualidad o la tiranía del destino, la mala suerte, las circunstancias, las envidias, las intrigas, o la ira de un Ser Superior. Ha sido producto de esas pequeñas semillas sembradas en el jardín mental y que crecieron sin ser conscientes de que debíamos cuidarlas y limpiarlas.

Vigilar nuestros pensamientos es imperativo. Los frutos del mañana que queramos, dependerán de la clase de semillas que sembremos hoy. Así es la naturaleza.

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Aldo Alexander Castillo

Inversionista y Conferencista en Finanzas Personales

Economista – Especialista en Finanzas – Diplomado en PNL

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