Llorar o vender pañuelos

“Soy un optimista. No merece la pena ser cualquier otra cosa”. Winston Churchill.

llorar-o-vender-panuelosContinuamente se oye hablar que en época de crisis o incertidumbre, los seres humanos se dividen en dos grupos: quienes se dedican a llorar, y quienes venden pañuelos. Es fácil entenderlo desde el punto de vista que el hombre se mueve en dos fronteras: el placer y el dolor. Al primero, se busca ansiosamente, continuamente, creyéndose que es fácil obtenerlo y para siempre. Al segundo, se le evita al máximo, se le huye, y se le teme.

Todo nace de nuestra Actitud. Es como nos vemos a nosotros mismos y al mundo, al igual que como nos comportamos. Es el reflejo de nuestro interior, el mundo que creamos. Es el resultado del monólogo constante, de las preguntas que nos hacemos continuamente. Nunca descansan, hasta en nuestros sueños están presentes. Se habla de dos tipos de actitudes predominantes. No hay términos medios, e influye poderosamente en nuestro destino.

La actitud negativa según las estadísticas, es predominante. 80% de los pensamientos diarios son negativos. Es el pesimismo, la desazón, la preocupación incesante por cosas imaginarias, generalmente fuera de nuestro control. Genera baja energía y se enfoca en lo doloroso. Si se alimenta continuamente es muy probable que ocurra. Es ver el vaso, no medio lleno sino vacío. Los habituados a esta conducta vaticinan lo peor, el desastre, el fin, el apocalipsis. La actualidad mundial con cambios políticos como la victoria de Trump, sacan a relucir sus vaticinios con argumentos netamente imaginarios. Como avizoran solo caos futuros, estas conjeturas deben provenir necesariamente de una programación y evocación interna de caos.

La actitud positiva por el contrario, es más objetiva, analítica. Predomina la tranquilidad, el detenerse a pensar, dilucidar y discernir, sin demasiadas emociones, con mayor objetividad. Ver la vida como es, un proceso, un camino, nada eterno, un aprendizaje continuo. Es ver el vaso medio lleno, e incluso más allá, completamente lleno. Es ver la vida con esperanza en medio de las adversidades, laborales, familiares, económicas, de salud, relaciones sociales, etc. En otras palabras, es vivir el presente con alegría, con gratitud, no con dolor, miedo o resignación. Es ver un futuro mejor, prometedor, construido con esfuerzo y sobre todo con Fe.

En este mundo tan cambiante, dinámico, volátil e impredecible, no hay otro camino que adaptarnos. Lo podemos hacer si somos conscientes, si nos preparamos, si descubrimos nuestro potencial, nuestros talentos. Si tenemos claro lo que queremos llegar a Ser, Hacer y Tener. Podemos ver nuestro futuro como una Oportunidad o como Amenaza. Expertos dicen que el Futuro y la Felicidad “no se deben buscar”, se deben “Crear”. Es nuestra responsabilidad, no la podemos dejar a otros, al azar, ni mucho menos al Creador. Debemos sacar a relucir nuestra magia, ser más osados, imaginar, crear, innovar, y sobre todo, soñar. Los sueños son el combustible diario de nuestra vida.

Con tanta noticia negativa que recibimos a diario, que prefieres: ¿Llorar o vender pañuelos? Tú eliges.

.

Aldo Alexander Castillo

Inversionista y Conferencista en Finanzas Personales

Economista – Especialista en Finanzas – Diplomado en PNL

Share Button

Comentarios

Llorar o vender pañuelos — 6 comentarios

  1. Apreiado Dr. Aldo, interesantw reflexion. Es mejor tener optimismo en medio de las crisis. Adelante siemprw me ensenaron mus padres.La vida es un lucha diaria que se debe librar con optimismo y mucha pasion.
    Un abrazo.

    • Así es Jorge.
      Superar hasta las situaciones más adversas es una verdadera odisea.
      La resiliencia como la que vivió Viktor Frankl en los campos de concentración.
      Recomiendo su libro “El hombre es busca de sentido”.
      Gracias
      Aldo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *