Invertir

“Un tonto y su dinero nunca están mucho tiempo juntos”. Gordon Gekko

InvertirPara nada es extraño que día a día nos encontremos con múltiples ofertas tentadoras y deslumbrantes que ofrecen altos rendimientos e ingresos que ponen tentación a nuestro dinero. Pero hay que tener mucho cuidado, pues generalmente estás son ficticias, engañosas y tramposas, están diseñadas por avivatos. Y quién no conoce la historia está condenado a repetirla.

Algunas de las más famosas estafas y burbujas especulativas fueron los tulipanes holandeses en 1637, los esquemas Ponzi de Boston en 1920, la pirámide de Albania en 1997 la cual casi produce una guerra civil, Bernard Madoff en Estados Unidos en 2008, y en Colombia, DMG y otros en 2008. Hoy aún siguen apareciendo estas modalidades clandestinamente. Eso sin contar quiebras como la de Interbolsa. Hoy pululan ofertas en internet, carteles y avisos de cómo hacerse rico rápidamente o ganar mucho dinero, especialmente a través de las “criptomonedas”, o negocios digitales con rendimientos astronómicos.

Todas estas historias reales nos llevan a reflexionar y aprender. Debemos ser muy cauteloso con nuestro dinero. Tenemos que disponer de tiempo para investigar, estudiar, tener dedicación y disciplina, indagar acerca de los diferentes instrumentos en los que estamos poniendo nuestro dinero. Hay que hacer la tarea, no hay excepción. Así mismo, debemos contar con consejos de personas probas e integras que, a través de su experiencia, resultados, y honradez nos brinden confianza.

Invertir se vuelve una disciplina autodidacta. Hay que aprenderla por cuenta propia. No se puede delegar esa responsabilidad. Es nuestro dinero. Si en algún momento deseamos seguir el consejo de un asesor financiero, deberíamos preguntarle acerca de sus resultados personales tangibles, su balance, su patrimonio, sus inversiones. Verificaríamos de que nos está hablando, con cifras, datos, evidencias. Muchas veces, estas personas no cumplen los requisitos siendo vendedores o teóricos sin ningún resultado real. Warren Buffett tiene un aforismo famoso: “Wall Street es el único lugar donde la gente que viaja en Rolls Royce recibe consejos de gente que viaja en metro”.

Se hace necesario diferenciar entre inversor o inversionista y comerciante o especulador. El inversor compra del activo, y generalmente lo mantiene, y recibe un flujo de caja (ingreso). Su visión es de mediano o largo plazo. De otro lado, el comerciante o especulador le interesa es la diferencia de precios estar comprando y vendiendo. Su visión es de corto plazo. Muchos dicen ser inversionistas o inversores, pero no lo son. Peor aún, ponen su dinero en instrumentos o negocios que no conocen, porque son populares o están de moda.

Antes de transferir un solo peso, para un negocio o inversión deberíamos hacernos varias preguntas: ¿Conozco el negocio? ¿Quiénes están detrás de ese negocio? ¿Cuál es mi retorno? ¿Cuáles son los riesgos? ¿Cuánto estoy dispuesto a perder? ¿Si llego a perder, como lo enfrentaré emocionalmente?

En el Inversor Inteligente, Ben Graham afirma: “ser un inversor inteligente es más una cuestión de carácter que de cerebro”.

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Aldo Alexander Castillo

Inversionista y Conferencista en Finanzas Personales

Economista – Especialista en Finanzas – Diplomado en PNL

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