GASTAR, AHORRAR o INVERTIR?

monedas¿Cuál de estos tres términos requiere un mayor conocimiento financiero para una persona del común?. Cuando se trata del uso eficiente y eficaz del dinero, así como de las creencias personales o colectivas acerca de éste, se despierta todo tipo de pensamientos y de sentimientos, haciendo que las personas tomen decisiones de forma racional o emocional de acuerdo a la programación mental adquirida a lo largo de su vida.

Gastar, ahorrar e invertir parecen conceptos similares. Sin embargo, poseen características particulares. Veamos por qué.

Gastar permite destinar recursos o dinero en suplir las necesidades  humanas en un momento determinado como comer, vestir, viajar, comprar un libro, comprar un carro, etc. Igualmente,  pueden ser necesidades no urgentes o creadas por la psiquis humana del consumidor a través de la absorción de mensajes publicitarios captados a través de canales visuales, auditivos o kinestésicos.

El acto de gastar se constituye en el más frecuente y utilizado de las tres decisiones que toma un individuo. No requiere mayor esfuerzo, análisis o complicación cuando se tiene la motivación de comprar, dado que produce en el individuo cierto placer o satisfacción, lo cual se traduce en un elemento importante de bienestar o progreso.

Sin embargo, es necesario ser racional o frugal en el arte de gastar. Las estadísticas muestran cómo las compras emocionales constituyen el ochenta y cinco por ciento, mientras las racionales el quince por ciento restante.

De otro lado, ahorrar es una actividad un tanto más compleja, aunque no en demasía. Implica disponer de recursos o dinero para utilizar en el futuro, siendo necesario mantener el valor o crecimiento del capital en el tiempo a través de rendimientos, aunque no muy elevados, acompañados de bajos niveles de riesgo, acordes con el perfil del ahorrador.

Los vehículos de ahorro más comunes para un ciudadano comprenden: ahorros resguardados en casa,  cuentas corrientes, prestamos a familiares o amigos, cuentas de ahorro, certificados de ahorro a término, bonos corporativos, bonos gubernamentales, carteras colectivas, derechos fiduciarios, encargos fiduciarios, etc.

Ahorrar permite la disponibilidad oportuna de los recursos, es decir la facilidad para volverlos líquidos o efectivos, además de conocerse por anticipado los rendimientos futuros. Son los típicos instrumentos de renta fija, cuyos retornos son cercanos a la tasa de inflación.

Siguiendo el orden de especialidad, la acción de invertir requiere mayor educación, inteligencia o coeficiente financiero; en otras palabras, poseer ciertas habilidades muy bien afinadas y aplicadas en la vida real. Esta tarea implica asumir niveles de riesgo más elevados, esperando por supuesto rendimientos o retornos más altos. Es el campo de juego de los grandes inversores en cualquier país del mundo.

Implica prácticamente un proyecto de vida profesional y permanente, debe adquirirse conocimiento de los comportamientos de los mercados, comportamientos sectoriales, medidas de política monetaria, crediticia, cambiaria y fiscal, riesgos país; así como aquellos eventos que pueden afectar directamente los precios de los activos en los que se invierte.

Instrumentos complejos de ingeniería financiera se transan las veinticuatro horas del día alrededor del mundo. Por niveles de complejidad se pueden mencionar instrumentos como acciones, divisas, commodities, derivados, contratos de futuros, swaps, opciones, etc.

Es en la inversión donde se presentan los más altos niveles de riesgo, pero a su vez, las mayores probabilidades de ganancias.

Expertos mundiales como Warren Buffet, el cuarto hombre más rico del mundo, aconseja no invertir en instrumentos de renta variable si no se tiene el suficiente control interior, argumentando que el éxito no esta garantizado por el conocimiento técnico sino por el manejo efectivo de las emociones (estómago). Incluso afirma este oráculo mundialmente famoso: “Si no puedes soportar una desvalorización del 50% de tus inversiones es mejor que te dediques a otra actividad, ya que la bolsa no es lo tuyo”.

Esta reflexión es afín a la situación actual en los mercados mundiales donde se observan estampidas o salidas abruptas de inversores cuando se presentan fuertes tendencias bajistas. Liquidar las posiciones en las inversiones por el efecto “manada” puede ser una de las peores decisiones para un inversor, dado que se materializan las pérdidas, generándose el pánico colectivo. Por lo tanto, es necesario mantener la calma y controlar las emociones, especialmente el miedo a perder.

Finalmente, el individuo es quien debe tomar sus propias decisiones y asumir la responsabilidad de sus acciones. Gastar, ahorrar o invertir pueden generar riqueza, prosperidad, éxito, o por el contrario, escasez, pobreza, preocupación y frustración. Así mismo, puede volver ricos a unos y pobres a otros, dependiendo del nivel de educación, habilidades y control emocional que posean los individuos.

Cada persona debe asumir con firmeza y coraje los resultados de sus decisiones tomadas en los aspectos financieros, lograr un mejor bienestar, una mejor calidad de vida para su familia, y por esta vía, contribuir a la construcción de una sociedad más desarrollada, próspera y equilibrada, donde primen los pensamiento de abundancia sobre los de dificultad y escasez.

Aldo Alexander Castillo

Economista – Especialista en Finanzas

Inversionista y Conferencista en Finanzas Personales

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