¿Es posible una vida sin deudas?

“Las deudas son como cualquier otra trampa en la que se es muy fácil caer, pero de la que es dificilísimo salir”. George Bernard Shaw

Vida sin deudasSiempre nos preguntamos, si es posible una vida sin deudas. La respuesta es afirmativa. Pero, lógicamente es un proceso de aprendizaje de finanzas personales que debe tomarse con seriedad. La cuestión es que, si no se hace con diligencia, simplemente nos introduce en una trampa peligrosa y tortuosa. A trabajar más y más.

La mayoría de las veces el endeudamiento se construye a través de pésimas costumbres y hábitos ineficientes, especialmente con las tarjetas de crédito. Peor aún, si se tienen hábitos como pagar deudas diferidas lentamente (lo mínimo) como el mercado y otras compras que se difieren a largos plazos de hasta años. Tener varias tarjetas, hacer avances y utilizarse para tapar huecos entre ellas. Una verdadera locura que produce dolores de cabeza, pues estas conductas son las que más empobrecen y estresan.

Cabe entonces la pregunta: ¿Vale la pena endeudarnos? La respuesta es sí. Siempre y cuando que sea para ganar dinero. Para invertirlo y no para perderlo. Si es para un gasto o capricho, lo aconsejable es usar las tarjetas y diferir a una sola cuota, ya que no hay pago de intereses. Y si nos endeudamos, que sea para comprar un activo, el cual pueda mantener el valor en el tiempo. De lo contrario evitar, huir, sino, terminaremos esclavos del pago de intereses.

Recomendación especial para los jóvenes. Tener mucho cuidado ya que ha sido una generación qué ha nacido en una etapa económica privilegiada, dónde lo han recibido casi todo y sin tanto esfuerzo, dado que papá y mamá han trabajado fuertemente para suplir sus necesidades y sus caprichos. Pero no toda etapa próspera es eterna. Llegará el momento en que tendrán que producir por su cuenta, y asumir sus obligaciones. Es ahí en la arena, en la vida real donde se aprende con inteligencia el eficiente y responsable uso de la deuda. La deuda puede ser nuestra mejor amiga o peor enemiga.

Un ejemplo muy sencillo nos puede aclarar el análisis. En una compra con tarjeta de $1.000.000 a una tasa efectiva anual de hoy de 30,98% y con pagos iguales, a 46 meses pagaremos 65,2% de intereses ($652.000); a 36 meses 47,4% ($474.000); a 24 meses 30,8% ($308.000); a 12 meses 15,4% ($154.000); a 2 meses 3,4% ($34.000); y a 1 cuota $0 intereses. No se necesita ser un genio de las finanzas para ver las ventajas y desventajas. Entre más corto el tiempo de financiación menos intereses le pagaremos al banco.

Un buen diagnóstico de nuestras finanzas y capacidad de pago nos evitará preocupaciones innecesarias. Antes de usar la tarjeta de crédito deberíamos preguntarnos: ¿Lo puedo pagar en efectivo o con débito? Si es afirmativo, será la mejor decisión. Esto evitará acumular montañas de deuda, y a su vez, usar menos el tentativo y seductor plástico.

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Aldo Alexander Castillo

Inversionista y Conferencista en Finanzas Personales

Economista – Especialista en Finanzas – Diplomado en PNL

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