El buen nombre crediticio

“Se necesitan veinte años para construir una reputación y cinco minutos para arruinarla. Si usted piensa acerca de eso, va a hacer cosas de manera diferente”. Warren Buffett

Buen nombre crediticioTodos en algún momento de la vida hemos tenido que lidiar con algún tipo de obligación y quizá hayamos experimentado inconvenientes a la hora de pagar cumplidamente. Hemos vivido probablemente experiencias como niveles de sobreendeudamiento, reporte a una central de riesgo, declararnos en mora o en quiebra, refinanciar una deuda e incluso ir a un juzgado para llevar a cabo un acuerdo de pago o perder un bien por remate, la última instancia. No es nada agradable estas experiencias cuando de nuestro dinero se trata. Pero una vez sucede, lo importante es aprender para que no vuelva a ocurrir.

Estas situaciones existen todos los días en cualquier parte. No es sino ver los titulares noticiosos de los incumplimientos de los pagos de sus obligaciones en países (caso Grecia), grandes corporaciones emblemáticas que se declaran en quiebra, familias y personas insolventes que no pueden cumplir con sus deudas.

En la práctica, se diría que casi nadie está exento. Ni siquiera las grandes potencias. Esa es la cruda realidad. Cuando se es desbordado con el gasto, y el ingreso que es limitado, el camino inmediato es el impago, el “default”, declarar que no puede pagar. Una vez clasificados como “malas pagas”, la reputación o buen nombre crediticio cambia sustancialmente. Nos ven de otra forma. ¿Quién querría hacer negocios o prestar con alguien que no honra sus deudas?.

Afortunadamente, hay soluciones prácticas. La primera es llevar a cabo una planeación y administración de las finanzas de forma disciplinada. Es necesario diseñar un presupuesto de acuerdo a los ingresos y gastos. Ceñirse al presupuesto, crear y hacerlo un hábito. Si se anhela en darse lujos y gastar más, se deben producir más ingresos, sin excepción. Cuando se gasta más de lo que ingresa se crea un agujero que va creciendo (déficit). Con el tiempo se vuelve enorme y lo que entra no alcanza para cubrir lo que se debe. Es lo extremo, se llega y se declara la bancarrota.

Un buen deudor pone la cara a pesar de las adversidades. Busca soluciones viables, que lo beneficien a él y a su acreedor. Se trata del gana gana. Las obligaciones financieras se pueden refinanciar, es posible negociar disminuciones de tasas, intereses causados, montos de capital (quitas). No hay que evadir los problemas financieros, esquivarlos o huirles y esperar que el tiempo pase. Hay que enfrentarlos, no esconderse. Entre más se dilate más crece el problema, el miedo, la incertidumbre. Cuando se le enfrenta pierde su poder. Se requiere inteligencia, definida como: habilidad para solucionar problemas.

Atrasarse en los pagos, sin tener en cuenta las fechas exactas puede ocurrirle a cualquiera. Lo más recomendable es cuidar nuestro mayor activo “el buen nombre”, la confianza. Por que como reza el dicho popular: “Ser moroso no paga”; ser buena paga, sí.

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Aldo Alexander Castillo

Inversionista y Conferencista en Finanzas Personales

Economista – Especialista en Finanzas

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Comentarios

El buen nombre crediticio — 6 comentarios

  1. Excelente!! Muchas veces nos falta esa buena guía. Todos creemos que es mejor pagar endeudándose más y más para pagar deudas en lugar de cortar desde el comienzo con un buen arreglo al primer acreedor.

  2. “No hay que evadir los problemas financieros, esquivarlos o huirles y esperar que el tiempo pase. Hay que enfrentarlos, no esconderse. Entre más se dilate más crece el problema, el miedo, la incertidumbre”.

    “Importante una buena planeación a partir de los igresos y gastos”
    lo importante es aprender para que no vuelva a ocurrir.

    Muy buena reflexión. Un abrazo

    • Muchas gracias Jaime por tus palabras. Si entrenamos nuestras facultades para resolver cualquier tipo de problemas nos volveremos mas eficaces. Se dice que el exitoso e inteligente es quien mas problemas resuelve y para un número mayor de personas. Esa es la cave.
      Gracias
      Aldo

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