Dinero: ¡Cuidado con las apariencias!

“Gastamos dinero que no tenemos, en cosas que no necesitamos, para impresionar a gente a la que no le importamos.” Will Smith.

AparienciasEn el mundo actual la eficiente administración del dinero tienen como resultado gratas recompensas. Una de la más importante: la tranquilidad. No es algo accidental sino que es el producto de una buena planeación, frugalidad y muchas veces el retraso de la satisfacción inmediata.Es decir, no consumir inmediatamente lo que deseamos, en ciertas ocasiones de forma impulsiva. Financieramente, muchas veces fingimos lo que realmente somos o lo que pueden soportar nuestros bolsillos. Incurrimos en gastos excesivos de los cuales somos inconscientes solo con el objeto de “mostrar” y “llamar la atención.”

Hemos oído o conocemos en nuestra vida personas que compran ropa cara de marca, autos de lujo, llevan a cabo viajes, viven en casas o apartamentos de lujo, etc.; pero han acumulado una gran deuda. Es decir estos placeres son financiados “al debe”, en ningún momento son respaldados por ingresos diferentes del salario.

Es más, los estudios señalan que entre más se incrementen los ingresos, los gastos tienden a subir en mayor proporción (Ley Parkinson). Nos consideramos más pudientes. El problema es que cuando se estancan o se pierden los ingresos por la pérdida del empleo, la situación se complica, dado que las obligaciones no dan espera y hay necesidad de pagarlas. La solución, salir de todos aquellos “activos de lujo”, que de activos no tienen nada.

El querer ser rico es un deseo noble para la mayoría. Pero imitarlos a los ricos a costa de estar endeudado, comprar cosas que no necesitamos, estar continuamente comparándonos con los vecinos de casa o compañeros de trabajo viendo cual el último juguete comprado es una locura. Es un desgaste de energía y una pérdida de tiempo irreparable. Pues no tardaremos mucho tiempo en sentirnos vanos y amargados.

La verdadera felicidad no está en las cosas, son solo un medio, siempre y cuando las disfrutemos, de lo contrario se convierten en activos improductivos, trátese de ropa, libros por leer, antigüedades, los cuales reposan en el mundo del olvido, pues la mayoría de las veces no hay tiempo para disfrutarlos por “falta de tiempo”.

Somos seres de costumbres y hábitos. Sin duda nos gusta lo mejor, la calidad, lo refinado. Está bien darnos lujos, consentirnos a nosotros mismos (somos la persona más importante en este mundo). Debemos hacerlo cuando podamos, sin crear agujeros a nuestro presupuesto y a nuestras finanzas.

No hay nada más fantasioso que comprar cosas con las cuales creemos que valdremos más, o que por tenerlas nos van a admirar más. Es una tontería. Una persona me narró que tenía como sueño comprar un auto lujosísimo último modelo. Lo hizo. Cumplió su deseo. A la semana ya había perdido ese encanto.

Cuando vayas a comprar algo lujoso pregúntate: ¿A quién quiero impresionar? ¿Quién me está aconsejando?

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Aldo Alexander Castillo

Inversionista y Conferencista en Finanzas Personales

Economista – Especialista en Finanzas

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Comentarios

Dinero: ¡Cuidado con las apariencias! — 2 comentarios

  1. Buen artículo, el atuendo y los libros son una excelente inversión en la medida de aprovechar sus beneficios desarrollando las habilidades sociales que son afines con nuestros sueños y si logramos escalar a esos escenarios donde ellos son una realidad cotidiana.

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