Dime como piensas

“Pensar es el trabajo más difícil que existe. Quizá esa sea la razón por la que haya tan pocas personas que lo practiquen”. Henry Ford

Dime como piensasEn un día ordinario las estadísticas dicen que tenemos alrededor de 60 mil pensamientos, los cuales son más o menos repetitivos. De ellos, 48 mil son negativos y 12 mil positivos. Casi sin excepción a todos nos puede pasar tener un buen día o un día regular, desde el punto de vista anímico. Es necesario en tales situaciones preguntarnos conscientemente: ¿Qué estoy pensando? ¿Qué estoy sintiendo? ¿Cuáles son las causas? ¿Cuáles las soluciones? ¿Qué emociones predominan?

Lo primero es tomar conciencia. Ser vigilantes permanentes de lo que pensamos. Identificar los pensamientos que nos hacen sentir bien y cuales no. Es nuestra responsabilidad personal, y a la vez una elección. Ser guardianes estrictos y a que pensamientos les permitimos anidar en nuestra mente.

Pensamientos Negativos: Producen desazón, apatía, baja energía, estrés, preocupación, etc. Son estimulados por lo que vemos (noticias amarillistas en televisión, películas); lo que oímos (noticias negativas de radio, chismes, música desmotivante); lo que leemos (periódicos amarillistas, revistas, mensajes en redes sociales e incluso libros); personas negativas o toxicas (la que ven todo oscuro, pesimistas, vampiros energéticos).

A diario somos bombardeados por este sinnúmero de estimulantes sensoriales inconscientemente, para terminar nuestro día extenuados y agotados. Todos estos son verdaderos disparadores que atentan contra nuestra salud física y mental.

Pensamientos Positivos: Producen alegría, tranquilidad, paz interior, esperanza, bienestar, esperanza. Se deben generar utilizando la imaginación, la creatividad, el ingenio. Son la antípoda de los pensamientos negativos, los reemplazan, los inhiben. Nacen de una sana reflexión, de tener claro nuestro propósito de vida. Son sin duda la materia prima de una vida placentera, plena, feliz.

Las estadísticas son contundentes; sólo el 20% hacen parte de nuestro inventario diario. Para ello se necesita un cambio radical de hábitos. Pensar. Parar, disminuir el ritmo, el frenesí. Dejar la prisa. Hacer silencio. Reflexionar, meditar, aligerar la carga.

Como debemos solucionar estas grandes diferencias entonces. Determinar cuáles acciones a tomar son relevantes. No se corregirán los malos hábitos por arte de magia o esperando que el tiempo lo haga. Tener claro nuestros metas y sueños ayudarán sustancialmente; muchos de ellos son el incentivo para cada día levantarnos y agradecer por cada día más de vida. Sin sueños solo habrá en nuestra mente un desorden de simples deseos, anhelos, antojos, o simples entelequias.

Muy necesario que definidos estos propósitos tengamos un plan de acción, el cual sin duda requerirá de tiempo, esfuerzo, dedicación, persistencia; pues las cosas importantes y buenas necesitan tiempo, requieren un proceso de maduración.

Deberíamos programarnos para vivir nuestro día a día de forma EXCELENTE, feliz, como si fuese el último. Cabe preguntarnos entonces periódicamente: ¿Qué pensamientos estamos dispuestos a dejar entrar HOY a nuestra morada mental?

.

Aldo Alexander Castillo

Inversionista y Conferencista en Finanzas Personales

Economista – Especialista en Finanzas – Diplomado en PNL

Share Button

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *