Cuidar nuestras palabras

“No abras los labios si no estás seguro de que lo que vas a decir es más hermoso que el silencio”. Proverbio Árabe

PalabrasSegún las estadísticas el ser humano tiene al día unos 60 mil pensamientos, de los cuales el 80% son negativos y repetitivos, es decir 48 mil. De otro lado, otros experimentos con aparatos medidores de palabras registran que la mujer en promedio habla 18 mil palabras al día, mientras los hombres 5 mil, es decir una relación de tres a uno. Así funciona la comunicación verbal.

Lo anterior origina lo que proyectamos o formamos como identidad. Son los insumos de lo que somos; como nos ven los demás, y está relacionado íntimamente con lo que trasmitimos. Esa identidad es tomada por muchos como rótulos o etiquetas externas. Algunos se definen a sí mismos con lo que tienen como: posesiones, títulos académicos, cargos o posiciones jerárquicos, el estatus o nivel social, etc. Carecen de una identidad real, interna. Si perdieran todo: ¿Quiénes serían?

Otros transmiten su identidad por lo que les falta. Continuamente resaltan de que carecen o lo que no les agrada. De las enfermedades que padecen, la mala suerte, lo difícil que está todo, el mal ambiente económico, laboral, el maltrato de los jefes, el bajo salario, el clima, el frío, el calor, que son pobres, viven lejos, y mucho más. Se identifican como víctimas y si tuviesen un muro invisible, sería como el de las Lamentaciones. El problema mayúsculo es que, si pasamos mucho tiempo con estas personas y las oímos demasiado, terminaremos como ellas. Sin ninguna duda.

Obligación: Ser cuidadosos con todo lo que decimos. Las palabras crean nuestro mundo. Debemos ser muy pulcros, decentes, impecables. Nuestro futuro y destino depende de lo que pensamos, decimos y hacemos. Así de simple. Expresiones que oímos a diario cuando saludamos como: “bien para no preocuparlo”, “ahí llevándola”, “ahí como cuando usted era pobre”, “regularcito”, “fregado, pero usted no tiene la culpa”, “más o menos”, deberían ser erradicadas de nuestro lenguaje. Quienes las evocan revelan como son por dentro, sus cargas, sus viacrucis, sus frustraciones, sus angustias. Sería bueno que conocieran una frase que dice: ríe y el mundo reirá contigo; llora y llorarás solo.

Las palabras pueden crear el cielo o el infierno en nuestra vida; siendo la tarea tomar consciencia y poder elegir las expresiones correctas. Ser cautelosos con los monólogos. Vigilarlos, controlarlos. Pues pensamientos y palabras tienen el poder de crear o destruir. Pueden elevarnos o hundirnos, hacernos felices o infelices. Lo que sale de nuestra boca es inmodificable, no se puede corregir. Recomendable, nunca utilizarlas contra nosotros mismos.

Cuando hables con alguien pregúntate: ¿Esta persona le gustaría volver a hablar conmigo?

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Aldo Alexander Castillo

Inversionista y Conferencista en Finanzas Personales

Economista – Especialista en Finanzas – Diplomado en PNL

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