Creencias

“Nada nos enreda en mayores males que el atenernos a los rumores, en la creencia de que lo mejor es lo aceptado por consentimiento de muchos, y el seguir los ejemplos más numerosos, rigiéndonos, no por la razón, sino por la imitación de los demás”. Séneca

CreenciasDesde que nacemos, los seres humanos estamos absorbiendo programas y creencias. Desde nuestra niñez, infancia, juventud y edad adulta, creencias que provienen de los diferentes entornos y con actores como padres, abuelos, hermanos, tíos, vecinos, amigos, profesores, sacerdotes, pastores; y más tarde de docentes, jefes, superiores, expertos, personas influyentes y de los denominados “gurús”.

Pero llega un momento en nuestra vida en que debemos cuestionarnos hasta donde todo lo que hemos aprendido o lo que nos han dicho es verdad. ¿Qué pasa si no es cierto? Sabemos cuántos paradigmas y verdades han sido desvelados y desmentidos, sin duda, miles. Han resultado creencias equivocadas y creídas por siglos.  Algunos ejemplos como: la caída de los cuerpos de Aristóteles a diferente velocidad desmentida por Galileo, la ley de la gravedad de Newton corregida por Einstein, la existencia de un mundo plano por Colón, la tierra como centro del universo refutada por Copérnico. La lista sería extensa.

En nuestra vida personal diaria no nos escapamos a varias creencias que afecta nuestra vida. Algunas veces creyendo lo que cree la mayoría. Creemos que por ser tantos es correcto.  Estas creencias, si son erradas nos detienen, nos estancan, nos limitan no nos permiten actuar con libertad. Afectan nuestras fortalezas, nuestro potencial y nuestra prosperidad. Cuando las dejamos incubar y crecen, terminamos creyendo en su poder, haciéndonos a la idea de que pertenecen a fuerzas externas, oscuras o superiores que conspiran en contra nuestra. Así sin darnos cuenta evadimos nuestra responsabilidad. Nada más fácil.

Muchas creencias han sido transmitidas en los diferentes escenarios. En la educación, la cultura, la ideología política, el manejo escaso de dinero y recursos, en la temática social, y una muy arraigada con el tema religioso. ¿Pero que hacer para romper esos paradigmas y descubrir nuevas verdades? Sin duda, hacernos más y más preguntas. Cuestionar, dudar, indagar, preguntar, discernir. Tener sed de un aprendizaje permanente. El mundo cambia a gran velocidad y una creencia de hoy mañana puede ser obsoleta. En otros términos, tener una mente abierta y curiosa, y creer que de verdad “no sabemos mucho”.

Debemos desarrollar creencias y hábitos que sean positivos y nos impulsen. Que nos generen confianza. Reconocer que también podemos estar equivocados, que no siempre podemos tener la razón, y que no hay verdad absoluta. Pues seamos o no conscientes, nuestro carácter, forma de pensar y creencias son determinantes en nuestro desarrollo personal, familiar, social y humanístico. ¿Por qué a veces nos esforzamos tanto y no se nos dan las cosas? Siempre hay razones y causas para analizar. Ahí está el secreto. El autoanálisis, el saber quiénes somos. El conocernos a nosotros mismos. Un ejercicio necesario e invaluable.  Indagarnos: ¿Seré yo el culpable? Y si lo soy, ¿Qué debo mejorar?

Creer es una elección, sin importar de donde o de quien provenga, llámese experto o gurú. Ya lo decía Niels Bohr premio Nobel de Física en 1922: “Un experto es una persona que ha cometido todos los errores posibles en un campo de especialización muy limitado”. O Peter Drucker: “Solemos utilizar la palabra gurú porque charlatán es demasiado largo”

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Aldo Alexander Castillo

Inversionista y Conferencista en Finanzas Personales

Economista – Especialista en Finanzas – Diplomado en PNL

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