Compre siempre convencido

La bestia humana sabe que tiene que morir ¿Y sabes lo que hace? Comprar, comprar, comprar. Porque tiene la absurda esperanza de que entre esa montaña de cosas inútiles que compra, se encuentra la vida eterna. Tennessee Williams

compras-compulsivasUno de los placeres del ser humano es dar rienda suelta a la satisfacción de sus necesidades y deseos cotidianos. Si hubiese una lista de deseos, esta sería innumerable, ya que pareciera no existir límites. Los seres humanos deseamos poseer cosas simples y cosas complejas (juguetes) que en cierta forma podamos disfrutar. No está mal desear cosas, pero hay que hacerlo de una forma ordenada, sencilla y frugal y no desear imposibles, que nos puedan llevar a la frustración al no conseguirlas.

Cabe entonces analizar la verdadera utilidad o valor de lo que se compra. Debe hacerse cuando se haya decidido plenamente dicho uso con convicción. No simplemente porque se tenga el dinero disponible, esté de moda o porque lo hayan referenciado o publicitado. No es extraño que compremos cosas y las usemos muy pocas veces. Llegando a nuestro interior el sentimiento del “arrepentimiento del comprador” o “decepción post-compra”.

Esta situación a veces se origina en la necesidad insaciable de la satisfacción inmediata, el placer momentáneo, el creer que si no lo compramos perdemos la oportunidad y nos vamos a sentir mal. No es más que un hábito emocional de inmediatez.

Otras veces compramos por encima de nuestras posibilidades generando un hueco o déficit en nuestras finanzas personales. Por qué lo hacemos? Hay múltiples razones. Entre las más importantes está la insatisfacción de la vida, tratar de impresionar a otros, mostrar elevado estatus, estar a la moda y principalmente por el descontrol de nuestras emociones.

Las personas intentan comprar satisfacción, felicidad, bienestar y compensaciones por el arduo sacrificio diario de sus vidas, satisfacciones que deben ser rápidas e inmediatas. Es similar al fast-food. Queremos recoger los frutos lo más pronto posible, casi que en tiempo real. La consigna es “Ahora mismo”. Por qué comprar mañana lo que se puede comprar y consumir hoy? Postergar no es una opción, hacerlo ahora da poder y relaja.

La publicidad está presente de forma permanente en el cerebro del ser humano. Desde lo visual, auditivo y sensorial, despiertan el interés de millones de consumidores casi de forma mágica y automática. Es común ver imágenes impactantes y cautivantes, oír música pegajosa, así como olores y sabores que nos seducen inconscientemente.

El bombardeo es permanente y en todos los medios, desde que nos despertamos hasta que nos vamos a dormir, incluso en nuestros sueños. Por eso se requiere inteligencia, definida como: capacidad para resolver problemas. Comprar algo es solucionar un problema. Esa solución debe ser eficaz, muy bien pensada.

Antes de comprar algo preguntemos primero: ¿Realmente lo necesito ahora mismo o puede esperar?. La mayoría de las veces la respuesta es: NO.

.

Aldo Alexander Castillo

Inversionista y Conferencista en Finanzas Personales

Economista – Especialista en Finanzas

Share Button

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *