Alfabetización sí, pero Financiera

“La alfabetización, es más, mucho más que leer y escribir. Es la habilidad de leer el mundo, es la habilidad de continuar aprendiendo y es la llave de la puerta del conocimiento”. Paulo Freire

Alfabetización financieraPara nadie es un secreto que el ser humano para progresar necesita de la alfabetización, el conocimiento, la educación, especialmente de calidad. Una de la más importantes la alfabetización financiera, como aprender a leer e interpretar el mundo del dinero. Casi que ninguno de nosotros está exento de esta obligación en la actualidad.

Realizar dicha tarea es un proceso. Nace desde los conocimientos básicos, el lenguaje financiero, la adquisición de habilidades, observación, experimentación, errores cometidos, y la experticia o sabiduría. No es un recorrido fácil. Contiene un sinnúmero de éxitos y fracasos que enseñan; pero tomados con humildad hacen crecer enormemente.

Basta con ver los titulares en los medios acerca de los países, las empresas, y los individuos más endeudados. Según Fogafín en 2010 afirmaba como el 95% de los individuos en Colombia eran analfabetos financieros. Un indicador muy similar donde se calcula que el 95% de la riqueza mundial pertenece y es controlada por el 5% de la población más pudiente. Parecen coincidencias, pero no es así. Debe haber un razón.

Un artículo reciente del diario Portafolio: http://www.portafolio.co/economia/finanzas/docentes-y-empleados-judiciales-entre-los-que-mas-se-endeudan-506127 afirma que los docentes y empleados judiciales según un estudio son los más endeudados, y en este momento de paros incumplen masivamente sus obligaciones, debido a la alta carga financiera. Expresa que quienes tienen sueldos superiores a 4.5 millones poseen una carga del 75,3% representada en tarjetas de crédito, deudas bancarias, hipotecas; con un promedio de 8 productos de crédito. Sin duda bastante preocupante, pues de cada 100 pesos que ganan 75 ya los deben.

Alfabetizarse en las finanzas conlleva a conocer el lenguaje del dinero. Entender que es una deuda buena, una deuda mala, una necesidad, un deseo, un lujo, un capricho, o una compra compulsiva. Que es un ahorro, una inversión, un déficit o superávit. Precisar si nuestros gastos son mayores que nuestros ingresos y ponerles control inmediato. Implica adicionalmente como generar ingresos adicionales. Usar la cabeza y no dejarnos llevar por las emociones, el miedo, o la(s) persona(s) pobre(s) que hay en nuestro interior o a nuestro alrededor.

Solución: alfabetizarse, educarse, entrenarse financieramente. Primero aprender, después ahorrar e invertir. Muchos primero invierten y después aprenden. Por estos débiles hábitos se pierde mucho dinero y hasta fortunas en estafas, pirámides, esquemas Ponzi, inversiones de alto riesgo, préstamos sin garantías reales, etc. Estos errores no respetan nivel intelectual formal, clase social, género, o estatus. Todos conocemos historias de personajes solventes que fueron a la bancarrota.

Si te llaman a ofrecerte un crédito, aumento de cupo de tarjeta, muy común hoy, pregúntate: ¿Lo necesito?, ¿Es una deuda buena o mala? Si no sabes, huye. Evita la tentación e instrúyete.

.

Aldo Alexander Castillo

Inversionista y Conferencista en Finanzas Personales

Economista – Especialista en Finanzas – Diplomado en PNL

Share Button

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *