Alfabetización Financiera

“No gastes tu dinero antes de ganarlo”. Thomas Jefferson

Alfabetización financiera¿Nos cuesta trabajo comprender el lenguaje financiero? ¿Comprendemos el significado de los indicadores económicos básicos que aparecen en los medios? ¿Nos intimida preguntar cuando desconocemos un concepto por no ser considerados ignorantes? ¿Cuándo compramos a crédito diferenciamos una tasa nominal de una efectiva y su efecto en el costo? La mayoría de veces que  ignoremos conceptos básicos y tomemos decisiones sin conocer con claridad lo que significa, irá en contra de nuestros bolsillos, pues la ignorancia tiene un alto costo.

Alfabetización no solo implica enseñar a los niños, jóvenes o personas menores que nosotros. Es recomendable empezar esta tarea por las edades mayores de la población, teniendo en cuenta que son las que administran los recursos, toman decisiones de compra y a su vez dirigen los hogares. Es decir, por los adultos, especialmente si tienen deficientes hábitos en el uso cotidiano del dinero.

En todo el mundo existen profesionales brillantes en sus carreras que las desempeñan con mucha eficiencia. Poseen amplios conocimientos técnicos y científicos referentes a su campo de desempeño. No obstante, cuando se trata de la eficiente “Alfabetización Financiera” se encuentran enormes vacíos y una marcada “ignorancia”. Esto radica principalmente en el incorrecto uso del dinero, focalizándose en gastos innecesarios, hábitos pobres de ahorro o inversión y elevados niveles de deuda.

Se requiere que las personas conozcan el lenguaje básico de las finanzas y lo utilicen. Palabras como: balance (que se tiene y que se debe), flujo de caja (cuánto ingresa y cuánto se gasta),  activo (algo que produce ingreso), pasivo (algo que saca dinero de nuestros bolsillos), tasa de interés (precio del dinero), riesgo (probabilidad de que algo ocurra), valor del dinero en el tiempo, etc.

Alfabetizar financieramente es un proceso que requiere tiempo y disciplina. En el año 2010, Mónica Aparicio exdirectora del Fogafín afirmó que “en Colombia se llegó a un 95% de analfabetismo financiero”. Hoy en 2014 equivaldría a 45.3 millones de personas que carecen de cultura financiera. Esta estadística contundente nos dice que se debe educar casi toda la población.

Los primeros que deben ser educados son los padres. Si no se comienza por ellos, dado que se aprende por el ejemplo, el esfuerzo realizado es probable que no tenga éxito. Los hijos aprenden del ejemplo de sus padres. Ese es el mejor indicador. Un padre no puede convencer a un hijo que no fume si él a diario lo hace. Es simple, debe haber coherencia para que el mensaje sea aceptado sin resistencia.

Una sociedad será más próspera en la medida que sus ciudadanos tengan una mayor alfabetización financiera. Se utilizarán más eficientemente los recursos financieros y por esta vía habrá menos pobreza. No se trata solo de generar altos ingresos. Lo relevante no es cuanto se gana sino cuanto se conserva. Cuanto se ahorra y se invierte. Son los pasos necesarios para una mayor tranquilidad. Para lograrlo se requiere dominar el lenguaje básico de las finanzas.

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Aldo Alexander Castillo

Inversionista y Conferencista en Finanzas Personales

Economista – Especialista en Finanzas

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