Actitud

La actitud es una pequeña cosa que marca una gran diferencia”. Winston Churchill.

ActitudLos seres humanos tenemos diferentes formas de reaccionar ante los avatares de la vida. Algo conocido como Actitud y definida como:  Manera de estar alguien dispuesto a comportarse u obrar. Es la forma como afrontamos la vida diariamente. Según Stephen Covey, el suceso equivale al 10%; mientras que nuestra reacción al 90%, es decir nuestra psiquis, nuestra forma de pensar, nuestras emociones. Del primero no tenemos control; mientras que del segundo sí.

La reacción es un acto inevitable, especialmente si es desagradable. Llámense problemas financieros, familiares, laborales, académicos, salud, quiebras, perdidas de dinero, despidos laborales, divorcios, pérdida de seres queridos, etc. Se puede reaccionar de dos maneras:

Reactiva: Se focaliza en el problema. Crea las emociones destructivas (ansiedad, angustia, enojo y envidia). Acá la persona se sienta a esperar, cede todo el control a la situación, a sus pensamientos negativos. Miguel Ruiz en los Cuatro Acuerdos lo llama “mitote”, ese parloteo mental incesante, que nunca se calla. Según estudiosos de la mente, muchas enfermedades psicosomáticas se originan por estas causas. Dichas personas “solo reaccionan”. Además, creen que su vida y circunstancias dependen de otros.

Proactiva: Se focaliza en las soluciones. Crea las emociones constructivas (amor, paz y alegría). Induce a la iniciativa y a la acción. La persona se sienta, piensa, analiza, investiga, formula e identifica el problema. Mantiene el autocontrol, mental, emocional y espiritual. Entiende que la vida son ciclos; es dinámica, no es una línea recta. Con esta actitud más sabia y serena hace que las cosas sucedan, sin prisa; con paciencia, entendida como la habilidad de mantener una buena actitud mientras se espera.

La actitud que tomemos en nuestra vida siempre es una elección. Depende de cada uno. Nadie nos obliga.

Una actitud negativa o pesimista tiene adeptos por doquier. A veces se hacen llamar “realistas, aterrizados”. Llenos muchas veces de paradigmas. En ocasiones programados para “esperar lo peor”, dizque para no desilusionarse. Basta recordar al santo Job quien maquinaba en su mente sus temores más íntimos. Se focalizaba en ello y al final sabemos que le ocurrió. James Allen afirma: “El hombre no solo obtiene lo que desea, sino también lo que teme”. Por eso, cuidado con los pensamientos y sentimientos, es posible que se lleguen a cristalizar el día menos pensado. La palabra tiene poder, pero los monólogos también.

Una actitud positiva genera dividendos. Hace la cruz menos pesada. Requiere tiempo, entrenamiento y paciencia. Se desarrolla desde el interior. En el Ser, la esencia, la conciencia. Es ver lo bueno y “ver el vaso completamente lleno, no medio vacío”, como siempre nos han enseñado. Si nos apoyamos en la física cuántica, el vaso está completamente lleno: agua y aire. No percibimos muchas cosas, pero están ahí.

Ante una situación adversa respondamos tres preguntas esenciales:

  1. ¿Tiene algo de positivo la situación?
  2. ¿Qué cosa está fallando o aún no es perfecta?
  3. ¿Cómo soluciono la situación pasándola bien, sin tanto dolor?

Y como decía Steve Jobs: “Al final de nuestros días, sabiendo que vamos a morir, nos damos cuenta que no tenemos nada que perder”. Entonces: ¿Por qué no seguir nuestro corazón? Si a la larga, ¡todo es pasajero! Adelante.

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Aldo Alexander Castillo

Inversionista y Conferencista en Finanzas Personales

Economista – Especialista en Finanzas – Diplomado en PNL

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